El presidente dominicano Luis Abinader y Ángel David Taveras Difo, director ejecutivo del ODAC. (Fuente Externa).
La sugerencia política es clara: aprovechar los cambios de gabinete para separar a quienes generan ruidos innecesarios y pasivos judiciales al Estado.
En Perspectiva
Accionar Político RD.- En la narrativa del "Gobierno del Cambio", la separación de poderes y el respeto a la justicia son los pilares que sostienen la aprobación popular del presidente Luis Abinader.
No obstante, casos de aparente arbitrariedad administrativa, como el que protagoniza Ángel David Taveras Difó desde el Organismo Dominicano de Acreditación (ODAC), amenazan con fracturar esa imagen de integridad.
El Hecho: El desacato a la Sentencia 0030-02-2025-SSEN-00574
La permanencia de Taveras Difó al frente del ODAC se ha tornado políticamente costosa tras su negativa a ejecutar la Sentencia No. 0030-02-2025-SSEN-00574, emitida por el Tribunal Superior Administrativo (TSA).
Dicho fallo condena a ese organismo al pago de las indemnizaciones legales en favor del periodista Marcos Dominici, tras determinarse la improcedencia de su desvinculación como encargado de Comunicaciones del ODAC en 2020.
Desde una perspectiva de análisis político, este no es un simple conflicto laboral. Se ha convertido en un acto de insubordinación institucional.
Cuando un funcionario de libre nombramiento intenta ignorar un mandato del Poder Judicial, coloca al Poder Ejecutivo en una situación de complicidad tácita con la ilegalidad.
El riesgo reputacional para Luis Abinader
El presidente Abinader ha sido enfático en que "nadie está por encima de la ley".
Sin embargo, el ruido mediático generado por la conducta desconsiderada y abusiva denunciada en este caso, proyecta una sombra de prepotencia burocrática que choca frontalmente con la humildad y el respeto al derecho que el mandatario intenta proyectar.

La figura presidencial se ve perjudicada por dos vías: la contradicción del discurso, dado que se predica transparencia, pero se permite el desacato; y la solidaridad institucional forzada, porque el Gobierno termina cargando con las culpas de un funcionario que prefiere el conflicto personal antes que la solución legal.
La oportunidad: El tren gubernamental y la renovación
En el marco de los cambios que se han iniciado y se dice continuará realizando el Presidente Luis Abinader, en el tren administrativo, el Primer Mandatario tiene la oportunidad de sanear esta grieta.
La destitución de Ángel David Taveras Difó no debe leerse sólo como una sanción, sino como una reafirmación de la autoridad presidencial.
La sugerencia política es clara: aprovechar los cambios de gabinete para separar a quienes generan ruidos innecesarios y pasivos judiciales al Estado.
No obstante, la salida debe ser precedida por una instrucción directa: cumplir con la ley y pagar lo adeudado según la sentencia del TSA.
Solo así se cierra el ciclo de abuso y se restaura la fe en las instituciones.
